Vivir en una ciudad desconocida

 

 

 

 

 

 

Acabo de mudarme a Córdoba, soy gallega así que imaginaos que diferencia  encuentro en todo, en el clima, en la gente, en la comida en las cosas en general. Me acabo de mudar porque he encontrado un trabajo de veterinaria en Córdoba y la verdad es que como  ni tengo pareja ni nada que se le parezca, pues adelante con todo lo que se me ponga por delante. Mis padres viven en Lugo y los voy a echar mucho de menos pero es ley de vida emanciparse y prosperar.

La cuestión es que me hice todos esos kilómetros con mi coche, mi cuatro latas, mi escarabajo blanco. Cuando llegué a Córdoba estaba que reventaba de la cantidad de kilómetros que le eché encima. Justo cuando quise llegar a la puerta de la que iba a ser mi casa desde ese instante, el coche expiró. No se que le pasó ni porque, pero ya no conseguí arrancarlo.

Por suerte pude hablar con el que pronto sería mi vecino y me aconsejó que buscara un desguace cordoba para que me ayudaran con el coche. Enseguida me metí en internet y estuve buscando los desguaces más próximos. Un señor vino hasta la dirección que yo le facilité y se puso a mirar el interior del coche con mucha precisión. Entonces me dijo que solo había sido un recalentamiento del motor. El coche está acostumbrado a las temperaturas del norte, y si sumamos los kilómetros que ha recorrido hoy con las altas temperaturas del sur, pues blanco y en botella. Hubiese sido más raro que no le hubiese pasado nada, la verdad es que he andado con mucha suerte, porque solo se le estropearon algunas piececillas sin importancia, que a fin de cuentas no me iban a costar mucho sustituir.

La vida en Córdoba no había empezado como yo esperaba, pero en fin, no había pasado nada grave, apena una avería sin importancia, estaba preparada para comenzar a trabajar y a vivir en una ciudad desconocida para mi, sin amigos y sin familia. Por suerte soy una persona muy empática y agradable con los demás  por lo que estoy convencida de que no me costara mucho trabajo hacer amistades nuevas, además siempre puedo volver a casa, aunque no me gustaría volver porque me salga mal, volver de vacaciones y a ver a la familia, eso sí que estaría bien.